Como convivir con un adicto

alt=""Hay que recalcar que una adicción es “una enfermedad crónica recurrente”, es decir, se es adicto para toda la vida, y tiene un alto riesgo de recaídas, eso es lo primero que tiene que asumir la familia, en etapas tempranas y en familias que no han luchado antes con este problema se tiende a culpar al adicto como si él pudiese controlar sus conductas adictivas y conductuales por sí mismo una vez que ha perdido el control del consumo o de la conducta.

La adicción desde el punto de vista espiritual es una enfermedad del alma, para llenar vacíos, y carencias y no existe ninguna sustancia o conducta adictiva que pueda darle sentido a la vida.

Se comporta de una forma irracional, obsesiva, compulsiva y autodestructiva; tenemos que entender que el adicto se comporta de forma egoísta.

Hoy en día la teoría de echarlo de casa y dejar que toque fondo es un arma de doble filo con determinadas personas puede funcionar; sin embargo, con otras nos arriesgamos a conductas autolesivas o que entren en el mundo del tráfico de drogas, robos y prostitución y al final tenemos dos problemas.

Las personas que no han tenido adicción no entienden lo difícil que puede llegar a ser; el adicto pierde su dignidad, su orgullo, llega el momento que se siente como basura, sienten una gran vergüenza y despreció de sí mismos en el momento que son conscientes.

Cuando pueden parar no quieren, y cuando quieren no pueden. La adicción puede ser hasta al agua, todo lo que nos eleve el nivel de dopamina puede generar adicción; Demasiado de algo bueno es tóxico desde la comida al sexo; me encuentro continuamente con personas que llegan a mi despacho y dicen hoy es el último día y cuando se le indica el tratamiento me dicen bueno comenzaré mañana y esta noche me doy el último festival.

Esta enfermedad está determinada por diversos factores desde factores genéticos, existe mayor probabilidad en familia con antecedentes de adicción, factores ambientales, no es lo mismo crecer en un barrio marginal, que otros ambientes más estructurados, trastornos químicos del sistema de recompensa y experiencias traumáticas en la vida.

Aunque es una enfermedad crónica, es tratable, aunque tiene unas características singulares que hay que conocer por parte de la familia, para manejar la situación y destacar 3 palabras del tratamiento; paciencia, tolerancia y constancia; no se debe perder nunca la esperanza; aunque a veces tengamos que actuar con estrategias que son muy duras para nosotros y nuestro familiar implicado en la adicción.

Entre los factores que nos hacen sospechar que nuestro familiar padece una adicción, podemos destacar:

  • Cambios en la conducta con continuas mentiras absurdas, cambio de grupo de amigos. Cambios en los ritmos del sueño, apetito y arreglo personas. Salidas de casa a horas que no son normales en la persona y de forma urgente.
  • Cambios en el estado de ánimo que pueden llegar a ser bruscos y de gran intensidad.
  • Irritabilidad con escasa tolerancia a la frustración.
  • Periodos de apatía y falta de energía extrema, pasando a veces mucho tiempo en cama y sofá, sobre todo al inicio esta señal es más observable después del fin de semana con faltas al trabajo y centro de estudio (universidad, instituto o cualquier proceso formativo
  • Otra señal suele ser la falta de dinero que en casa se tiene normalmente, desde huchas, pequeños ahorros, tanto como medicación sedante que puede tener prescrita algún miembro de la familia, fundamentalmente benzodiazepinas, opioides para el dolor (tramadol) (antidepresivos y antihistamínicos.)
  • Ni que decir tiene que la falta de alguna bebida alcohólica en casa nos debe poner en alerta porque el alcohol juega un papel crucial en las adicciones, como mecanismo disparador de otras adicciones, hay muchas personas que sin alcohol consiguen tener controlada una adicción, el problema está en el momento que beben.
  • “Solo una copa” aunque desde fuera pueda parecer insignificante, eso activa el mecanismo de recompensa y se comienza a consumir de forma compulsiva.
  • Descubrir en la casa o en sus pertenencias objetos relacionados con la parafernalia de droga (papel de fumar, mecheros, botellas vacías) y olvidos de pequeñas cantidades de drogas que suele ocurrir con bastante frecuencia dado el estado de falta de concentración de la persona afectada.

Existen una serie de factores que pueden incrementar el riego de persona en caer en una adicción como pueden ser:

–         Padecer ansiedad y depresión crónica, se estima que el 50% de estas personas caerán en una adicción a lo largo de su vida.

–         Etapas de la vida como la adolescencia que son más vulnerables en caer en una adicción, además muchas de las conductas que son normales en la adolescencia se pueden confundir con una adicción.

–         Factores estresantes o traumáticos a lo largo de la vida, como pueden ser; estar en desempleo, rupturas sentimentales, problemas financieros u haber sufrido durante la vida abusos o maltrato. Recuerdo un paciente que me decía “que alcohol le sabe mejor cuando tiene un asco de día·”

En esos casos es muy importante contactar con un especialista en adicciones que nos dé unas pautas para afrontar el problema que enfrentamos, muchas veces creemos que actuamos por el bien del paciente y lo que estamos haciendo en perjudicando y haciendo la conducta más crónica, por mecanismos reforzadores incorrectos.

El cerebro hay que verlo como un órgano más del ser humano, al igual que podemos enfermedad del estómago y tener una diabetes, podemos caer en cualquier adicción; es complejo explicar y requería de otro post, pero decir que se encuentra alterado el sistema de recompensa en el hipocampo, e influye la dopamina, y esto hace al adicto actuar de forma compulsiva, en el momento que entra en consumo y conductas compulsivas el adicto “no puede parar por sí mismo” sino que ayudamos desde fuera, y los que están más cercanos son la familia, amigos y profesionales sanitarios que de forma directa o indirecta detecten el problema.

No se debe descalificar al adicto con palabras como “drogadicto, alcohólico, bebes porque quieres, ni hacer comparaciones con otras personas ya sean miembros de la familia o terceras personas, el expresar frases que otros pueden controlar el consumo y la conducta, pero nuestro familiar, no: esto lo hará sentirse peor, frustrado, con ideas de culpa, ideas de indefensión, alejarse  de la familia, esta fase es crítica porque existe un riesgo considerable de trastornos de la conducta que van desde él suicidio a continuas discusiones familiares, a conductas violentas del adicto tanto contra objetos como otras personas, en este caso como en otra enfermedad los primeros en sufrir la ira y la frustración del adicto son la familia cercana.

Algunos TIPS para la familia que vive con el adicto:

–         Estar siempre atentos a conductas anormales de nuestros familiares o cambios en el estilo de vida, hacer hincapié que según diversos estudios las familias pueden tardar de 2 a 4 años en darse cuenta y otros dos años en solicitar ayuda.

–         No tenemos que culpabilizar al adicto, es un enfermo; aunque el adicto recurre a manipular a la familia y siempre hay alguien más débil que puede haber generado una codependencia de la familia.

–         Una vez que conocemos que nuestro familiar tiene una adicción se trata de buscar ayuda para manejar la situación que va desde grupos de autoayuda como profesionales de las adicciones para ofrecer las herramientas adecuadas, desde el cariño, pero desde la firmeza.

–         No podemos ser demasiado indulgentes con las personas adictas sino le reforzamos la Conducta, como padres que acuden a comprar droga con el adicto o aquellos que les pagan las deudas, aunque tengan la mejor intención estamos cronificando el proceso, el adicto tiene que asumir sus actos, tanto financieros como legales si le ayudamos estamos cavando una fosa más profunda.

–         Entender que el adicto tiene una primera fase en la que negará la enfermedad y caerá en las burdas mentiras, tenemos que mantener la calma y no confrontar de forma severa., de esta forma solo alimentamos más la adicción “se mienten así mismos y a nosotros, aunque debemos recalcar que cuando nos dicen que no van a consumir “lo dicen de verdad para ellos, en ese momento es su verdad”, (es la misma verdad que me propongo todos los días cuando me digo que voy a dejar de comer dulces …)  no podemos ver mala fe en ellos.

–         En el momento que admitan la adicción ofrecerles toda nuestra ayuda, teniendo en cuenta que será un trabajo complejo y arduo en el que existen muchas posibilidades que la persona tenga recaídas dentro del primer año, lo cual puede resultar exasperante y desalentador.

–         En mi opinión el adicto debe de ir a un centro de rehabilitación en el momento que tenga conciencia de que padece una enfermedad, forzarlo es una pérdida de energía y tiempo.

–         Debemos de establecer unos límites y hábitos para la convivencia y el saltarse esos límites debe tener un castigo, sino perpetuamos la conducta, una ver recuperado el adicto debe resarcir en la medida de sus posibilidades, tanto financieros, legales y personales.

–         Se tiene que ser firme, y a la vez cariñoso, no podemos ceder a darle una vida fácil “en este caso sí que es verdad lo de salir de la zona de confort” hay que dejar las cosas claras.

–         Muchas veces por mucho que nos duela, tenemos que llamar a servicios de urgencias, la policía y denunciar conductas intolerables que pongan el riesgo su vida a la vida y convivencia de la familia.

–         Cuando la adicción depende del dinero hay que intentar que no tenga dinero a ni tarjetas de crédito a su disposición; hay que intentar evitar hacerse cargo de las deudas del adicto. Sí es una buena idea, que siempre que la persona enferme, tenga unos ingresos recurrentes y admita la enfermedad, que un familiar se haga cargo de manera provisional del manejo del dinero.

–         La familia tiene que estar unida, no puede haber grietas, lo que todos conocemos como policía bueno y malo, porque siempre buscará el resquicio para consumir y mantener sus conductas; aquí tenemos que resaltar el aumento del número de divorcios en padres de adictos, malas relaciones entre hermanos, divorcios.

–         Los familiares tienen que cuidarse a sí mismos, porque se generan codependencia, es decir mi ánimo, felicidad depende de si mi familiar tiene controlada la adicción.

–         Hay que concluir que el ingreso en un centro tiene que ser voluntario por las características la enfermedad, muchas veces me encuentro con la desazón, rabia y tristeza de la familia que no se pueda ingresar de forma involuntaria en un centro de desintoxicación y rehabilitación. (Hay excepciones en las que un juez puede ordenar el ingreso).

–         Muchas veces nos encontraremos que, a los 2 días de ingresar en el centro, abandona el tratamiento, hay que estar preparados para estas conductas.

–         Si el adicto presenta síntomas psiquiátricos puede ingresar en una unidad de psiquiatría por unos días como (ideas de suicidio severas y mantenidas, síntomas psicóticos con delirios y alucinaciones en el contexto de la intoxicación.

–         Hay que estar atentos, en el momento que el adicto admita que tiene un problema y tratarlo, dependiendo del grado de adicción, a nivel ambulatorio, (con psicoterapia y medicación de apoyo) y en los casos más crónicos y graves la mejor solución es el ingreso en un centro, que se encuentre  en una  localidad distante de donde vive, para que no tenga la tentación  de volver a comunicar con el ambiente toxico en el que estaba, si es posible invitarle a que borre del teléfono todos los contactos relacionados con las drogas.

–         Si ven algún centro que les dice que tiene una tasa de recuperación del 90%, aléjense, mienten como bellacos, hemos entrado en una época que el marketing ocupa un lugar fundamental en cualquier negocio, aunque sea de salud, hay centros que ofrecen una tasa de recuperación al año del 99%, se les tenía que caer la cara de vergüenza pero no la conocen; estudios rigurosos indican que en el mejor de los casos tomando como ejemplo a alcohólicos las tasas de abstinencia al año no llegan al 50% siendo muy optimistas; ojo no estoy diciendo que los centros son malos, hay de todo, pero no se puede jugar con la desesperación, dinero y esperanza de los familiares.

–         El centro de rehabilitación debe reunir unas condiciones mínimas, no se trata de tener a las personas empaquetadas, aisladas; cada persona debe tener un abordaje personalizado, con terapeutas, psicólogos y médicos; establecer unas rutinas de ejercicio, terapias individuales y grupales, técnicas de relajación etc. Antes he hablado de condiciones mínimas esto no significa que el más caro sea mejor, no queremos que nuestro familiar esté en un hotel de 5 estrellas, precio no es igual a valor, y no hay que pagar cifras fuera del sentido común porque el centro tenga los grifos de oro.

–         En resumen, se trata de un largo y tortuoso camino en que nos encontraremos con muchas dificultades, pero como todo en la vida requiere paciencia, generosidad, constancia y saber decir no a pesar de que sea nuestro familiar, en hecho que sea una enfermedad crónica no significa que no pueda mantenerse bajo control, también tener en cuenta que debajo del adicto hay una personalidad y unas vivencias diferentes y que cada persona y familia es un mundo.

–         Y algunas veces me preguntan por la medicación para dejar una conducta o adicción, NO EXISTE, solo existe medicación para paliar la abstinencia, ayudar a que el ánimo sea más estable, pero no existe la pastilla ni las palabras mágicas; se trata de un largo camino que es más duro una vez que sale del centro o termina la terapia.

En resumen, convivir con un adicto es un camino largo y desafiante que requiere paciencia y constancia. Cada persona y familia es única, y el apoyo adecuado puede marcar la diferencia en la recuperación del ser querido. No existen soluciones mágicas ni pastillas milagrosas; se trata de un proceso largo y continuo que requiere compromiso y comprensión.

1 comentario en “Como convivir con un ADICTO”

  1. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dice. Conviví 23 años con mi marido enfermo hasta que desgraciadamente falleció, nunca perdí la esperanza de su recuperación. Viví por y para el volcada en la causa, terapias, grupos etc etc
    Padezco fatiga crónica creo que es debido a todo lo vivido.
    Deseo tanto a enfermos como allegados mucha suerte y ojalá investiguen y encuentren soluciones eficaces

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