Que es el FOMO y sus consecuencias mentales

FOMO

El FOMO, acrónimo de ‘Fear of Missing Out’ o miedo a perderse algo, es más que un simple eslogan moderno; es un fenómeno psicológico profundo que afecta a individuos de todas las edades y procedencias. En una era definida por la hiperconectividad digital, el FOMO ha emergido como una respuesta casi natural al bombardeo constante de actualizaciones e imágenes que retratan experiencias ideales, logros personales y oportunidades de ocio que parecen inalcanzables para la persona promedio.

Los que llevamos años diagnosticando y tratando a personas somos conscientes de que el FOMO existía, aunque todavía no tuviera esa denominación que se le dio en 1996; forma parte de la condición humana el compararnos, el querer más, la envidia y la competitividad.

Ahora, en el siglo XXI, impulsado principalmente por las plataformas de redes sociales, este fenómeno se alimenta a través de la constante visualización de la vida de otros, presentada a menudo sin los matices de la realidad cotidiana. Instagram, Facebook y TikTok son solo algunos ejemplos de cómo las tecnologías digitales pueden actuar como catalizadores de una sensación de exclusión y ansiedad. Estas plataformas permiten y a menudo incentivan a los usuarios a compartir sus «mejores momentos», lo que puede distorsionar la percepción del espectador sobre lo que es una vida «normal» o «deseable».

Este constante compararse con los demás no solo puede erosionar la satisfacción y la alegría en las propias experiencias de vida, sino que también puede tener un impacto significativo en la salud mental. El FOMO puede manifestarse en formas de ansiedad, depresión y en un deterioro general del bienestar emocional, ya que los individuos luchan con la percepción de estar siempre un paso detrás de sus pares o fuera de los círculos sociales importantes.

El FOMO no es simplemente una molestia pasajera; es una fuente significativa de estrés emocional que puede incrementar o incluso desencadenar una variedad de condiciones psiquiátricas. Es una respuesta emocional derivada de la percepción de que otros podrían estar disfrutando de una vida más plena y satisfactoria, o de que se están perdiendo oportunidades valiosas.

Esta sensación a menudo resulta en sentimientos de malestar, insatisfacción, depresión y estrés. Este miedo intenso a quedarse fuera, a no ser parte de experiencias que otros parecen disfrutar, puede llevar a una insatisfacción crónica con la propia vida. La constante comparación con los demás a través de las redes sociales alimenta esta insatisfacción, haciendo que los individuos sientan que sus vidas no son suficientemente ricas o completas.

Historia del FOMO

El FOMO (fue estudiado por primera vez en 1996 por el estratega de marketing Dr. Dan Herman, aunque probablemente ha existido durante siglos. En 2004, Patrick McGinnis, un estudiante de MBA de Harvard, popularizó el término al publicar un artículo en el periódico estudiantil de la Harvard Business School, The Harbus, titulado «Social Theory at HBS: McGinnis’s Two FOs».

Originalmente, McGinnis llamó a la emoción FOBO (fear of a better option). Sin embargo, se dieron cuenta de que la negatividad no se centraba tanto en el miedo a conformarse con algo que podría no ser lo mejor, sino en el miedo a perderse una experiencia desconocida. 

Desde entonces, el FOMO ha sido objeto de investigaciones continuas, aunque no este considerada una enfermedad mental en DSM V.

La causa y orígenes del FOMO

Forman parte de nuestra antropología como seres sociales, lo llevamos en los genes

1. Necesidad de Pertenencia

Uno de los pilares fundamentales de la experiencia humana es la necesidad de pertenencia a un grupo. Los seres humanos son criaturas inherentemente sociales q. El miedo a ser excluido o a no participar en eventos que parecen importantes para el grupo puede generar ansiedad y descontento.

2. Miedo al Aislamiento Social

El aislamiento o la exclusión de un grupo podía tener consecuencias severas en términos de supervivencia en los tiempos prehistóricos. No participar en actividades grupales no solo significaba perderse de recursos compartidos sino también de protección.

3. Observación y Aprendizaje Social

Desde un punto de vista antropológico, la capacidad de observar y aprender del comportamiento de otros ha sido crucial para el desarrollo de habilidades y la transmisión de conocimiento a través de generaciones. Esto puede llevar a un deseo compulsivo de imitar esas experiencias para no quedarse atrás en términos sociales o culturales.

4. Competencia por Recursos y Estatus

La competencia por recursos limitados y el estatus dentro de un grupo ha sido una parte integral de la estructura social humana. Estar al tanto de las actividades y logros de los demás y participar en ciertos eventos sociales ha sido históricamente una manera de asegurar o mejorar el estatus social.

En la sociedad moderna, aunque los «recursos» pueden no ser tan tangibles como en el pasado, el estatus social y siguen siendo altamente valorados y a menudo se miden por la visibilidad y participación en eventos sociales populares o de alto perfil.

Antropológicamente, el FOMO se entiende mejor como una respuesta natural a la necesidad intrínseca de conexión social, miedo al aislamiento, aprendizaje social y competencia por el estatus. Comprender estas causas profundas puede ayudar a abordar mejor los desafíos emocionales y psicológicos asociados con este fenómeno en la práctica clínica y en el diseño de intervenciones sociales más efectivas para mitigar sus efectos negativos.

No podemos solo culpar a las redes sociales, el FOMO ya existía antes de las redes y hay otros factores que lo fomentan.

Aquí te explico algunas de estas causas no relacionadas directamente con las redes sociales:

  1. Cultura de la Hiperactividad y el Exceso
  2. Globalización y Accesibilidad
  3. Eventos y Experiencias Comercializados.
  4. Presiones Grupales y Expectativas Sociales.
  5. Cambios en el Estilo de Vida y la Dinámica Familiar

El FOMO es un fenómeno complejo influenciado por una variedad de factores sociales, culturales y psicológicos más allá de las redes sociales. Comprender estas diversas causas puede ayudar a desarrollar estrategias más efectivas para manejar y mitigar sus efectos, permitiendo a las personas vivir de manera más auténtica y satisfactoria.

El papel de Las Redes Sociales

Las redes sociales juegan un papel central en la amplificación y perpetuación del o el miedo a perderse algo. Estas plataformas, diseñadas para conectar a las personas y compartir información de manera instantánea y constante, han transformado la forma en que interactuamos socialmente y cómo percibimos nuestras propias vidas en comparación con las de los demás. 

  1. Exposición Constante a Vidas Idealizadas:
    • Es indudable que en el siglo XXI han aumentado las posibilidades lúdicas, y la posibilidad de verlas en redes sociales. Esto hace que las personas que son más sensibles a la búsqueda de nuevos estímulos vivan una insatisfacción permanente. Además, la mayoría de la población siente la necesidad de capturar con sus smartphones y subir a las redes sociales (Facebook, IG, X (Twitter), TikTok) lo que hacen, lo cual provoca que millones de personas que las usan de forma indirecta sientan la sensación de estar perdiéndose actividades placenteras, aunque ellas mismas en ese momento se encuentren realizando una actividad placentera. (No disfrutan del momento, aunque sea más placentero que aquello con lo que se comparan).
  2. Comparaciones Sociales Facilitadas:
    • Las redes sociales facilitan las comparaciones sociales instantáneas. Ver actualizaciones de amigos y conocidos en eventos sociales o alcanzando RETOS personales puede provocar sentimientos de envidia y la sensación de estar quedando atrás. Estas comparaciones no solo pueden afectar la autoestima, sino que también pueden impulsar a los individuos a buscar constantemente maneras de mejorar su propia visibilidad y estatus en línea, viviendo en el fondo una vida que no es de ellos, incluso llegan a dejar a la familia, contraer deudas por esa comparación.
  3. Validación Social y Recompensas:
    • Las plataformas de redes sociales están equipadas con sistemas de retroalimentación instantánea, como «me gusta», comentarios y compartidos, que sirven como validación social de los iguales. Estos sistemas pueden hacer que los usuarios sientan una fuerte necesidad de participar y compartir continuamente para recibir esa validación, perpetuando un ciclo de dependencia y comparación. Tenemos nuestra consulta llena de personas frustradas porque sus imágenes no reciben los like que esperan.
  4. Creación de un Ciclo Vicioso:
    • La ansiedad y el descontento generados por el FOMO pueden llevar a las personas a desear aún más la conexión y la interacción a través de las redes sociales. A su vez, cuanto más tiempo pasan los usuarios en estas plataformas, más se exponen a las experiencias idealizadas de los demás, reforzando el ciclo de FOMO. Este ciclo vicioso puede ser difícil de romper, ya que las redes sociales se convierten tanto en la causa como en el remedio temporal.

La expansión de las redes sociales ha incrementado notablemente la incidencia del FOMO, especialmente entre personas de 20 a 40 años, pero en realidad nos afecta al 80% de la población.

El FOMO puede influir o empeorar ciertas condiciones de salud mental, especialmente en personas con predisposiciones a trastornos específicos que afectan su forma de interactuar socialmente o su estabilidad emocional. 

Síntomas y Signos del FOMO Detallados

El FOMO, o miedo a perderse algo, se manifiesta a través de una serie de síntomas y signos que pueden afectar significativamente tanto el bienestar emocional como el comportamiento cotidiano de una persona. A continuación, se describen estos síntomas:

1. Ansiedad Constante

  • Las personas experimentan una preocupación continua sobre las actividades emocionantes que otros pueden estar disfrutando sin ellas. Por ejemplo, al ver fotos de amigos en un concierto al cual no pudieron asistir, podrían sentir una ansiedad palpable y un sentimiento de haberse perdido una gran oportunidad.
  • Esta ansiedad se manifiesta también como un estado de alerta permanente, donde constantemente se revisan las redes sociales para asegurarse de no estar excluido de ningún plan o evento social.

2. Depresión y Sensación de Insatisfacción

  • Comparar frecuentemente la propia vida con la de otros en las redes sociales puede llevar a una profunda insatisfacción y tristeza. Si todos en su feed parecen tener relaciones perfectas o carreras exitosas, la persona puede sentir que su propia vida es menos valiosa o interesante.
  • Esta comparación continua puede desembocar en una depresión leve, donde las actividades diarias ya no generan placer o interés como antes.

3. Uso Compulsivo de Redes Sociales

  • Muchas personas con FOMO sienten la necesidad de estar constantemente conectadas a sus teléfonos, revisando actualizaciones de Instagram, Facebook, Twitter, etc., lo que puede interferir con su trabajo o estudios. Este comportamiento compulsivo se basa en el temor de perderse algo importante o interesante.
  • Este uso excesivo puede llevar a ignorar responsabilidades importantes, como tareas laborales o académicas, ya que la persona se siente incapaz de despegarse de las pantallas.

4. Baja Autoestima

  • La autoestima de una persona puede verse afectada negativamente al ver constantemente las «vidas perfectas» de otros en línea, lo que puede hacerle sentir que no está a la altura. Por ejemplo, ver a conocidos publicar sobre sus logros profesionales puede hacer que se sienta menos competente o exitoso.
  • Este constante autoexamen y comparación puede llevar a un diálogo interno negativo y destructivo.

5. Dificultades para Tomar Decisiones

  • El temor a tomar la decisión equivocada y perderse la mejor opción posible puede paralizar a alguien con FOMO. Podrían pasar horas decidiendo si ir a una fiesta o quedarse en casa estudiando, y luego lamentarse por la opción no elegida.
  • Esta indecisión puede hacer que cambien constantemente de planes, lo que frustra a amigos y familiares.

6. Problemas en las Relaciones

  • El FOMO puede provocar celos y resentimientos hacia amigos que parecen llevar una vida más emocionante o satisfactoria. Esto puede deteriorar amistades y relaciones, especialmente si la persona se siente constantemente excluida o menospreciada.
  • Los conflictos pueden surgir cuando la persona exige más tiempo y atención de sus seres queridos para compensar sus sentimientos de exclusión.

7. Fatiga y Estrés

  • Mantenerse al día con las actividades de todos los demás puede ser agotador. La necesidad de participar en cada evento social para evitar la sensación de perderse puede llevar a un agotamiento físico y emocional.
  • Este estrés puede manifestarse en dificultades para dormir, irritabilidad y un rendimiento disminuido en otras áreas de la vida.

8. Comportamiento de Riesgo

  • En un intento por compensar las experiencias perdidas, algunas personas pueden participar en actividades de alto riesgo o tomar decisiones impulsivas, como gastar dinero excesivamente en eventos o productos de moda que ven en línea.
  • Estos comportamientos no solo son potencialmente peligrosos, sino que también pueden llevar a arrepentimientos y problemas financieros.

9. Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

  • Aquellos con TOC pueden experimentar compulsiones relacionadas con el FOMO, como la necesidad obsesiva de verificar constantemente las redes sociales para asegurarse de que no se están perdiendo de algo.

10. Trastornos de la Imagen Corporal y Trastornos Alimentarios

  • El FOMO puede influir en cómo las personas perciben su cuerpo y puede contribuir a trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, especialmente cuando se sienten presionados a alcanzar un ideal físico promovido en las redes sociales.

11. Adicción a Internet y Redes Sociales

  • El FOMO puede fomentar una dependencia problemática de las redes sociales, donde el miedo a perderse algo se convierte en el catalizador para el uso excesivo y compulsivo de estas plataformas.

12. Empeoramiento de cuadros como es el TDAH

  • Un estudio reciente sugiere que las personas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) podrían estar más predispuestas a experimentar FOMO, o miedo a perderse algo, además, el estudio señala que la adicción a Internet, especialmente severa en adolescentes con TDAH, puede agravar las dificultades en la cognición social y en la gestión de emociones, complicando aún más el panorama para quienes sufren de ambas condiciones.

La susceptibilidad al FOMO y su impacto en diversas condiciones de salud mental depende de varios factores, incluyendo la personalidad del individuo, su entorno social y su historial de salud mental. 

Mecanismo De Acción Que Hace Que Se Cronifique

El fenómeno del FOMO, se ve significativamente intensificado en la era digital, especialmente con la omnipresencia de los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Este círculo vicioso de ansiedad y descontento se alimenta y perpetúa a través de varios mecanismos neuronales y psicológicos relacionados con cómo procesamos la información social y cómo ésta afecta nuestra percepción del bienestar. Debajo se detalla cómo se crea este ciclo y el papel del cerebro en este proceso.

1. Comparación Social Constante

Las redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok y otras plataformas similares facilitan una comparación constante entre la vida del usuario y las vidas aparentemente ideales que otros publican.

Estas publicaciones suelen ser versiones mejoradas de la realidad, incluso con filtros (no voy a poner una foto de los vómitos después de beber alcohol) de la realidad, lo que puede hacer que las personas sientan que sus propias vidas son menos emocionantes o satisfactorias, siempre tendemos a pensar que “el césped del vecino crece más verde”.

2. Impacto en la Amígdala y el Sistema de Recompensa

  • Amígdala: Esta parte del cerebro juega un papel crucial en el procesamiento de las emociones, especialmente el miedo y la ansiedad. Cuando percibimos que nos estamos perdiendo algo importante, la amígdala interpreta esta información como una amenaza potencial, lo que puede desencadenar respuestas de ansiedad.
  • Sistema de Recompensa: Las redes sociales pueden activar el sistema de recompensa del cerebro mediante la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la satisfacción. Cada «me gusta», comentario o interacción positiva en nuestras publicaciones actúa como una recompensa pequeña pero significativa, incentivando el comportamiento de seguir participando en estas plataformas.

3. El Ciclo de Retroalimentación Negativa

El uso de redes sociales para combatir el FOMO puede llevar a un aumento temporal en la sensación de conexión y participación, pero este efecto es a menudo efímero y transitorio. A medida que los usuarios continúan viendo más ejemplos de experiencias que están perdiendo, se perpetúa un ciclo de ansiedad y verificación compulsiva de las redes sociales.

4. Desconexión de la Realidad Personal

A medida que las personas invierten más tiempo y energía en las redes sociales, pueden comenzar a descuidar las relaciones y actividades en su vida real que son fuentes reales de satisfacción y alegría. Este alejamiento de la vida real y la sobrevaloración de la vida virtual puede agravar aún más los sentimientos de insatisfacción y FOMO. 

Romper este ciclo requiere una conciencia de cómo las redes sociales influyen en nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos, además de estrategias proactivas para fomentar un uso más saludable de la tecnología. Esto podría incluir establecer límites claros para el uso de las redes sociales, fomentar relaciones y actividades fuera de línea, y practicar técnicas de mindfulness para centrarse en el presente y apreciar lo que realmente importa en nuestras vidas.

¿Cómo Saber si Tienes FOMO?

Aquí te ofrezco una guía para identificar signos de FOMO y entender cuándo podría ser beneficioso buscar apoyo profesional.

  1. Revisión Constante de Redes Sociales
  • Si te encuentras revisando tus redes sociales repetidamente al día, incluso cuando sabes que no hay nada nuevo o importante que ver, esto podría ser un signo de FOMO.
  1. Inquietud o Ansiedad al No Poder Conectarte
  • Sientes ansiedad o te pones nervioso cuando no puedes acceder a tus redes sociales o cuando tu teléfono no está disponible.
  1. Miedo a No Participar en Eventos Sociales
  • Experimentas una preocupación constante por no participar en eventos y actividades que otros están disfrutando, lo que te lleva a sentir que estás perdiendo experiencias valiosas.
  1. Insatisfacción Crónica con tu Vida
  • A pesar de tener logros y experiencias propias, frecuentemente sientes que tu vida no es tan buena o emocionante como la de los demás.
  1. Impacto Negativo en tus Relaciones y Obligaciones
  • Tu preocupación por lo que otros están haciendo te impide disfrutar del tiempo con amigos y familiares, o afecta tu rendimiento en el trabajo o la escuela.

Cómo Superar el FOMO

Superar el FOMO (Fear of Missing Out) y aumentar la satisfacción con la vida requiere un enfoque consciente y ser constante:

Yo le digo a mis pacientes que estén un mes sin móvil o usen uno, estilo Nokia 3210, solo para voz, y el que lo consigue me lo agradece, aunque lo consiguen pocos por desgracia.

Aquí te presento una guía basada en varios pasos clave y acciones adicionales para combatir este fenómeno:

1.Comprender y Reconocer el FOMO

  • Conocimiento: El primer paso para vencer el FOMO es aceptar que lo tengo, y el daño que me está haciendo. es comprender qué es y de dónde procede.

2.Desconectar de las Redes Sociales

  • Reducción del Uso: Limita el tiempo que pasas en redes sociales. Establece horarios específicos para revisar tus cuentas y evita el uso excesivo.
  • Detox Digital: Considera realizar un detox digital, donde te desconectes completamente de las redes sociales durante un período determinado para recalibrar tu relación con la tecnología. Para personas que no pueden por si mismas, existen retiros en los que se tratan.

3.Vivir el Momento Presente

  • Mindfulness: Practicar mindfulness o meditación puede ayudarte a centrarte en el momento presente y reducir la ansiedad. Estar más en el presente elimina las amenazas percibidas por la amígdala, reduciendo el estrés y el miedo.
  • Disfrutar del Aquí y Ahora: Fomenta el disfrute del momento presente participando plenamente en las actividades cotidianas, apreciando las pequeñas cosas y evitando distraerte con lo que otros están haciendo.

4.Reenfocar la Atención

  • Positividad en Redes Sociales: Modifica tu feed de redes sociales para que aparezcan más publicaciones de personas positivas y contenido que genere felicidad. (Por desgracia, el ser humano está más predeterminado a ver noticias negativas que positivas)
  • Diario de Gratitud: Llevar un diario de gratitud puede ayudarte a centrarte en las cosas buenas de tu vida, haciendo más difícil sentirte insatisfecho e inadecuado al obligarte a reconocer que tu vida ya está llena de grandes cosas.

5.Buscar Conexiones Reales

  • Interacciones Cara a Cara: Haz planes con amigos y sal de casa para infundir un sentimiento de pertenencia y reducir la sensación de estar perdiéndote algo.
  • Mensajes Directos: Enviar mensajes directos a amigos en lugar de publicaciones públicas puede crear interacciones positivas e íntimas, aumentando los sentimientos de conexión y disminuyendo el FOMO.

6.Establecer Metas Personales

  • Objetivos Individuales: Establece y trabaja en tus propios objetivos personales que no dependan de la aprobación o participación de otros. Esto puede ayudarte a sentirte más realizado y menos dependiente de las comparaciones sociales.

7.Practicar el Autocuidado

  • Actividades Recreativas: Involúcrate en actividades que disfrutes y que te relajen, como leer, hacer ejercicio o practicar un hobby. El autocuidado es esencial para mantener un equilibrio emocional.

8.Limitar las Comparaciones

  • Autocomparación Positiva: En lugar de compararte con otros, compárate contigo mismo, viendo cuánto has crecido y logrado con el tiempo. Esto fomenta una autoestima más saludable.

El FOMO, en cierta medida, forma parte de la condición humana. Todos tenemos una inclinación natural a querer pertenecer y participar en experiencias compartidas. Sin embargo, es crucial evitar caer en conductas perjudiciales como las comparaciones constantes con otras personas o intentar copiar la «civilización del espectáculo» promovida por los medios y las redes sociales.

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